La Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol se
constituyó el 22 de Abril de 1977 al amparo de la Ley 19/
1977. Tras unos duros inicios marcados por la propia Transición
Española a la democracia, AEHCOS logró consolidarse como
un ente indispensable para entender el salto cualitativo y
cuantitativo experimentado por la Costa del Sol en los últimos 30 años.
En la actualidad, AEHCOS agrupa a más de 346 establecimientos
hoteleros, lo cual representa más de 77.000 plazas, siendo de esta
forma la mayor asociación hotelera de España. La trayectoria de las
empresas asociadas han consolidado a la Costa del Sol como una de
las principales zonas turísticas del mundo, tanto en criterios de oferta de
plazas, como de calidad integral de los servicios que ofrece.
Con la perspectiva a que siempre da el tiempo, la Costa del Sol
de 1977 era una zona en plena expansión, con conexiones nacionales e
internacionales deficientes que sin embargo no impidieron que miles de
turistas eligieran este litoral como el paraíso turístico del sur de Europa.
Aquellos ‘guiris’ trajeron los vientos de modernidad.
Era una época de incertidumbre ante las primeras elecciones democráticas
en más de 40 años. En esta difícil coyuntura histórica nació Aehcos.
Dos factores fueron decisivos en su gestación: la presión laboral ejercida por los incipientes sindicatos y la falta de infraestructuras para dotar a la
Costa del Sol de los servicios propios de un gran destino turístico.
El primer presidente de la Asociación, Juan Sánchez, fallecido hace
cuatro años, cogió el timón de la patronal con el objetivo de posicionar
a la Costa del Sol como destino líder y para ello presionó a las diferentes
administraciones para que apoyaran este objetivo.
Cándido Fernández Ledo cogió el testigo de Sánchez. Años duros
se avecinaban. Los 40 días de huelga en el sector hicieron verdadero
daño a la imagen de una Costa que tanto trabajó costó relanzar. Luis
Callejón fue el encargado de dirigir los destinos de Aehcos al comienzo
de los años 80. El cuarto presidente, Pedro Turpault, tuvo que enfrentarse
a numerosos contratiempos, con numerosos hoteles bajando de categoría
para pagar menos impuestos y con el añadido de las continuas
devaluaciones de la peseta, que llegó a perder un 20% de su valor.
Le reemplazó en 1991 José Luis Sureda en un contexto de euforia
nacional causado por la Exposición Universal de Sevilla y por las Olimpiadas
de Barcelona. Miguel Sánchez comenzó poco después la presidencia
más larga de la Asociación, de tal forma que tuvo que estar en
las duras negociaciones laborales de aquellos años y en las maduras
de crecimientos imparables.
A José Prieto le tocó, por su parte, afrontar los inicios de la gran
revolución turística que vivimos en la actualidad, marcada por internet
y los vuelos de bajo coste. Este convulso periodo fue heredado por
Salvador Vilches, el actual presidente de Aehcos, quien se ha propuesto
que la Costa del Sol sea conocida y vendida en todo el mundo
como un destino de calidad.
En la actualidad, AEHCOS agrupa a más de 346 establecimientos
hoteleros, lo cual representa más de 77.000 plazas, siendo
de esta forma la mayor asociación hotelera de España.
La marca Costa del Sol
La historia de AEHCOS es pieza indispensable en la historia de la Costa
del Sol, cuyo origen como destino turístico internacional empieza a
tomar cuerpo a partir de la segunda mitad del siglo pasado. La paternidad
de la ‘marca’ Costa del Sol es difusa, aunque está documentado
que esta zona del litoral andaluz ya se publicitó con ese nombre en la
Exposición Iberoamericana celebrada en Sevilla en 1929.
Según variados testimonios, la denominación Costa del Sol fue
acuñada por un cónsul austriaco que residía en Cádiz y viajaba con
frecuencia a Almería. El desplazamiento lo realizaba por la costa, por lo
que necesariamente pasaba por las provincias de Málaga y Granada.
A toda aquella franja litoral la denominó Costa del Sol tras comprobar
su bondad climática. Años después, con el extraordinario despunte
turístico del litoral malagueño, la Costa del Sol se circunscribió exclusivamente
a la provincia de Málaga.
De todos modos, la verdadera historia de la Costa del Sol se inicia
en Torremolinos con un claro antecedente: George Langworthy, más
conocido por los lugareños como ‘El inglés’, debido a su procedencia
británica. Este singular personaje se instala, junto a su esposa, en el
Castillo de Santa Clara, que adquiere a finales del siglo XIX y que
posteriormente pasaría a ser una residencia para extranjeros.
Años más tarde, Carlota Alessadri Tettamanzy convertiría una de
sus propiedades en el Parador de Montemar, y poco después abriría
sus puertas el hotel La Roca. Pocos podían imaginar que en torno a estos
tres primeros establecimientos, a los que acudían gentes de extrañas
costumbres, iba a surgir un emporio turístico de primera magnitud. La
apertura en 1959 del hotel Pez Espada supuso el pistoletazo de salida
hacia la consolidación turística de Torremolinos, donde ya empezaban
a frecuentarlo muchas celebridades de la canción y del cine.
El despunte de Torremolinos produjo un inevitable efecto dominó y
así, a finales de los años 60 y principios de los 70, los municipios cercanos,
como Benalmádena, Fuengirola y Mijas, iniciaron igualmente un
vertiginoso crecimiento turístico.
Al mismo tiempo, a unos kilómetros al oeste de Torremolinos, empezaba
también a fraguarse otro “boom”, en este caso de la mano de
Alfonso de Hohenlohe, Norberto Goizueta y José Luque, quienes colocaron
a Marbella en lo más alto del turismo internacional.
El primero de ellos, con la inauguración del Marbella Club (1954),
consiguió que la aristocracia, los grandes magnates, las más cotizadas
estrellas cinematográficas, la ‘jet set’, en suma, se citara todos los años en Marbella. La inauguración de Puerto Banús, en la década de los
60, propició a su vez la escala de grandes yates en sus muelles y la
creación de una marina que se colocó sin dificultad en la más afamada
del Mediterráneo.
Menos avasalladora, pero no por ello menos destacable, ha sido
el desarrollo turístico de la zona oriental de la Costa del Sol, encuadrada casi en su totalidad en la comarca de la Axarquía (nombre de inequívoco
origen andalusí). El municipio más conocido de este territorio, Nerja,
empezó a sonar en el contexto turístico tras el descubrimiento en 1959 de
una impresionante gruta de dimensiones poco comunes en la cercana
localidad de Maro.
En el medio siglo transcurrido entre aquel incipiente Torremolinos
que, sorprendido de sus posibilidades, se asomaba, incrédulo, a la
escena turística internacional, hasta hoy, la Costa del Sol ha sabido
adaptarse a las necesidades de los flujos turísticos y, en la actualidad,
ocupa el primer lugar de la España peninsular en número de visitantes
y mantiene una oferta de alojamiento y ocio capaz de satisfacer los
gustos más generalizados y singulares.
Según variados testimonios, la denominación Costa del Sol fue acuñada
por un cónsul austriaco que residía en Cádiz y viajaba con
frecuencia a Almería. El desplazamiento lo realizaba por la costa,
por lo que necesariamente pasaba por las provincias de Málaga y
Granada. A toda aquella franja litoral la denominó Costa del Sol
tras comprobar su bondad climática.
Más información en: www.aehcos.es
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