| El 2006 ha comenzado en España con menos humos para todos, fumadores y no fumadores. Este país, por el que suspiran cientos de miles de europeos, se ha caracterizado en los últimos veinticinco años por una libertad plena, soñada a veces por otros sestados del viejo continente y de América. Es lógico que haya que velar por la salud de los conciudadanos, pero también hay que tener en cuenta que en el turismo estamos para servir a nuestros clientes y hacer de su estancia un paréntesis de felicidad. Gracias a la Ley del Tabaco, bares, restaurantes, hoteles y demás establecimienos orientados al turismo, tenehmos hasta septiembre para adaptarnos a las exigencias de la nueva norma. Ello va a suponer, sólo en la Costa del Sol y para las empresas hoteleras, un desembolso global de unos dos millones de euros; precisamente ahora cuando la rentabilidad de los establecimeintos están en su momento más bajo.
Lo que cabe preguntarse es porqué, además de prohibir de fumar, no se prohibe la contaminación ambiental que también afecta a nuestros pulmones. España no está aún cumpliendo los objetivos de Kioto, así que puede ser un buen momento para planteárnoslo. No obstante, puede ser que no haga falta regular el consumo de combustible fósil, puesto que en esta época en la que vivimos, no sólo nos quedaremos sin humos por dejar de fumar tabaco, sino también del de los tubos de escape, porque la era del petróleo parece llegar a su fin. No es que mañana dejemos de echar combustible derivado del oro negro, por el que pagamos ya como si de un líquido áurico se tratara. Será progresivo; aunque ya se vislumbra la nueva era del hidrógeno y del biodiesel, dos fuentes energéticas prácticamente inagotables e infinitamente limpias.
Por supuesto, en la Costa del Sol habría que plantearse muy seriamente el utilizar nuestra principal fuente de riqueza, que no es otra que el sol, para dotar a nuestas infraestructuras de toda la energía necesaria. Todo ello es posible, pero ¿cuándo llegará esta época? Las consecuencias de este tremendo cambio puede que sean imprevisibles, que según los expertos y la industria petrolífera es un hecho inexorable a medio plazo. Así podremos respirar el aire puro que nos deja el tabaco y la gasolina. |