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Nº 43 Invierno 2006
 
 
 
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   Especial Málaga - Costa del Sol

Málaga+Costa del Sol

Málaga y la Costa del Sol conforman una de las zonas turísticas más importantes y diversas del mundo. Ciudades todas ellas que han sabido conjugar cultura, ocio, deporte, naturaleza, golf y, por supuesto, sol y playa, para ofrecérselo en el mejor de los envoltorios al visitante. A continuación les invitamos a que descubran algunos de estos magníficos lugares…

 

Málaga
Muchos son los factores para que esta ciudad acunada a orillas del Mediterráneo, se haya colocado en estos momentos entre los destinos turísticos más atractivos de Europa.

Algunos de esos factores son de sobra conocidos: su excepcional clima, su cálida hospitalidad, su rico patrimonio cultural y gastronómico, sus ancestrales fiestas… Otros, en cambio, son recientes y, hasta ahora, desconocidos: La mayúscula rehabilitación del casco histórico, la genial combinación de la Casa Natal de Picasso con su flamante Museo, la restauración del monumental triángulo Gibralfaro-Alcazaba-Teatro Romano, la puesta en marcha del modernísimo Palacio de Ferias, la apertura de nuevos hoteles urbanos, la ampliación de la oferta cultural materializada en el Centro de Arte Contemporáneo, el Museo Municipal o el propio Festival de Cine. Los atractivos de la Ciudad del Paraíso, como la bautizara el Nobel Vicente Alexandre, son tantos y tan diversos que enumerarlos uno a uno es del todo imposible. Su mayor virtud es conjugar a la perfección pasado, presente y futuro. Málaga, en definitiva, es un destino universal, único y sabio, increíblemente nuevo.

El triduo histórico de primer nivel lo conforman la Alcazaba, el Castillo de Gibralfaro y el Teatro Romano. La Alcazaba es una impresionante edificación construida, en su mayor parte, en el siglo XI y su rehabilitación lo ha transformado en una de las alcazabas árabes mejor conservadas de Andalucía. El Castillo de Gibralfaro, por su parte, se levantó en tiempos de Yusuf I (S.XIV) para defender los ataques llegados desde el mar. Desde este baularte se alcanzan las mejores vistas de la ciudad y su entorno.
El Teatro Romano se encuentra ubicado al pie de la Alcazaba. Descubierto casualmente en 1951, se construyó en la época de Augusto y fue utilizado hasta el S.III. Mención aparte merece La Catedral de la Encarnación, levantada en el lugar que ocupara la mezquita mayor de la ciudad. Iniciada su construcción en la primera mitad del siglo XVI, es un templo inacabado. Este déficit, con el tiempo, lo ha dotado de una singularidad única y ha sido el origen de su nombre popular, “La Manquita”.

Otros lugares dignos de mención son, por ejemplo, la Basílica de La Victoria, las Iglesia de la Salud, la de Los Mártires o la de Santiago (donde fue bautizado Picasso), los bellos palacios de La Aduana (en su planta baja existe una exposición con obras seleccionadas del Museo de Bellas Artes), el de los Condes de Buenavista, (actual sede del Museo Picasso) o el Episcopal. La popular calle Larios, los jardines de La Concepción o el Museo de Arte Contemporáneo son otros atractivos a tener muy en cuenta.

Y queda Picasso. El regreso del genio a su ciudad quedó completado con la apertura en 2003 de su Museo, un edificio renacentista que alberga una colección permanente compuesta de más de 200 obras. Ninguna ciudad del mundo da al visitante interesado en conocer la vida y la obra del creador del cubismo, lo que Málaga ofrece. Buena prueba de ello es la Casa Natal de Picasso. El edificio, sede de la Fundación Picasso, recrea el hogar donde dio sus primeros pasos el artista. Precisamente este año, Málaga celebra el 125 aniversario del nacimiento de Pablo Ruiz Picasso, una singular efeméride que será conmemorada durante todo 2006 con diversos actos culturales.

Fuengirola
Frente al azul del Mediterráneo, se levanta la Villa Blanca, un pueblo de pescadores reconvertido, como tantos otros de su entorno, en el destino turístico de miles de viajeros de los cinco continentes.

A pesar de la metamorfosis experimentada por Fuengirola en los últimos cincuenta años, esta ciudad situada en el epicentro de la Costa del Sol sigue manteniendo ese espíritu tranquilo y apacible de pueblo de mar. El auge del turismo vacacional y residencial, no ha impedido que Fuengirola haya logrado conservar su estatus de destino privilegiado tanto para veranear como para vivir.
La ciudad de Fuengirola ofrece una gran variedad de atractivos para toda clase de gustos y géneros. Desde visitas al Parque Zoológico, uno de los mejores de Europa según la revista National Geographic, a paseos por la ciudad en el tren turístico o en coche de caballos, pasando por las animadas zonas de diversión nocturnas. Al mismo tiempo, sus ocho kilómetros de amplias playas se ven complementadas con toda clase de servicios: restaurantes, alquiler de material para la práctica de deportes náuticos, hidropedales, socorristas…

Por su parte, el flamante Palacio de la Paz y la Casa de la Cultura ofrecen durante todo el año una variada y valiosa oferta de ocio y cultura plagada de exposiciones, conciertos, teatro, danza…
En este ámbito, hemos de reseñar el Teatro Varietés, única sala en Andalucía en la que los espectadores pueden disfrutar de numerosos espectáculos en versión inglesa.
En los últimos años, Fuengirola ha centrado gran parte de sus esfuerzos en el embellecimiento de sus avenidas, calles y plazas. Entre las obras más emblemáticas hay que destacar el Paseo Marítimo (aún por concluir ya que se encuentra en su cuarta fase de ejecución), la remozada Plaza de la Constitución, el Parque del Sol o el propio y popular Parque de España.

Otros alicientes para la visita de Fuengirola son, por ejemplo, el Parque Fluvial Sohail, con más de 120.000 m2 dedicados al recreo y al ocio con grandes espacios verdes y un hermoso canal navegable de 800 m. de longitud; el Castillo Sohail, situado en plena desembocadura del río Fuengirola, el cual alberga un museo arqueológico y en las noches estivales se convierte en un mágico auditorio al aire libre; la plaza de toros, cuyas mejores tardes coinciden con la famosa y concurrida Feria del Rosario; las veinte salas de cine repartidas entre el Centro Miramar y Alfil; el Puerto Deportivo, con sus 226 amarres; la arquitectura popular andaluza de Pueblo López, con sus estrechas callejuelas; o el propio barrio de Los Boliches, núcleo pesquero, con sus típicos restaurantes y chiringuitos donde el pescaíto frito, el pescado al horno o el espeto de sardinas son los escamados y sabrosos protagonistas.
A todo ello hay que unir una magnífica planta hotelera que se ha visto reforzada en los últimos años tanto en cantidad como en calidad, pues se han multipicado en el municipio los hoteles de cuatro estrellas.
Fuengirola, como reza su eslogan, es un sol de ciudad. En todos los sentidos.

 

Benalmádena
ciudad moderna, dinámica, poseedora de una de las ofertas turísticas más completas de la Costa del Sol. también un bello pueblo blanco, de estrechas callejuelas y arraigadas tradiciones. Todo en uno.

En primer lugar, hay que aclarar que Benalmádena son tres: el pueblo, la costa y Arroyo de la Miel. El imparable crecimiento de las dos últimas ha provocado que la antigua separación física entre ellas ya no exista. Las tres tienen su propio encanto, su propia identidad. Y entre las tres forman un todo que es Benalmádena, una ciudad con mil y un atractivos. A continuación detallaremos algunos de ellos:
La lglesia de Santo Domingo de Guzmán (siglo XVII) es el templo más destacado de Benalmádena. Cerca encontramos el Museo Arqueológico, con más de 400 piezas precolombinas y más de 60 neolíticas. Pasear por todo el casco viejo de Benalmádena Pueblo es un placer por su típica configuración andaluza, así como andar por los Jardines del Muro, desde donde obtendremos una amplísima panorámica de la costa. Bajando ya hacia ella encontramos el Castillo de Colomares: un homenaje al descubrimiento de América. Otro castillo, el de Bil-Bil, nos aguarda junto al mar. Es una construcción de estilo nazarí utilizado para todo tipo de eventos sociales y culturales. Cercano a él está el Puerto Deportivo de Benalmádena, una de las marinas más sorprendentes del mundo con sus 1.100 puntos de atraque.

La principal zona verde del municipio es el Parque de la Paloma, con más de 200.000 m2. En su interior se halla además el Jardín de los Cactus y la gran escultura a Buda. La relación de Benalmádena con esta trascendental religión culmina en la Estupa de la Iluminación, la más grande del mundo occidental.
Junto al Parque de La Paloma se alza el Auditorio Municipal al Aire Libre, donde se escenifican gran parte de las actuaciones artísticas del municipio. Otros símbolos de esta ambiciosa apuesta cultural son el Centro de Exposiciones de Benalmádenala y la Biblioteca Municipal Internacional.
Y junto a la cultura, el deporte. Así, por ejemplo, los 18 hoyos del campo de golf Torrequebrada atrae a numerosos jugadores durante todo el año. Asímismo, el Centro Hípico de Benalmádena está rodeado por un excepcional entorno natural y ocupa una superficie de más de 25.000 m2.
Por su parte, el Parque Rústico Casablanca es una gran zona de125.000 m2 que se ha conservado y adecuado como área de recreo e iniciación a la naturaleza.
El Jardín de las Águilas, situado en la cumbre del Monte Calamorro, a 770 metros de altitud, conforma una reserva dedicada a la cría y recuperación de diversas aves rapaces.

‘Selwo Marina’ es un nuevo concepto de parque sobre fauna marina que nos propone una aventura sin parangón para descubrir los mamíferos marinos y aves más representativas de América del Sur. El Sea Life Benalmádena, por su parte, es un acuario en el que se expone de forma amena y educativa un gran número de especies de nuestro litoral, desde tiburones hasta los peces más exóticos e insólitos. No podemos olvidarnos al ‘decano’ de los parques de ocio, el Tivoli World, el cual lleva más de treinta años haciendo disfrutar a pequeños y mayores.
Por último, el Telecabina de Benalmádena ofrece unas privilegiadas vistas del Mediterráneo, del reluciente pueblo blanco y de la renovada ciudad turística que abajo se expande.
Toda esta amplísima oferta se completa con casinos, discotecas, restaurantes, bares, centros deportivos, fiestas populares y una franja de playas para todos los gustos.

 

Torrox
Este bello pueblo de la comarca de la Axarquía presume de poseer el mejor clima de Europa. Sus cálidos veranos y sus tibios inviernos son las razones de tan privilegiada distinción.

Torrox es uno de los más embriagadores pueblos de la provincia de Málaga. Su estructura morisca, su valioso y remoto pasado, su fecundo entorno agrícola, su extraordinario legado gastronómico o su prometedor futuro turístico, lo convierten en un lugar de obligada visita.
Esta población se engarza dentro del selecto grupo de pueblos blancos andaluces. Es paso forzoso de esa larga ruta que recorre el interior de Cádiz y de Málaga y cuyo común denominador es la cal, la luz, la naturaleza y el costumbrismo. Pero es que, además, Torrox cuenta con un incalculable tesoro: el mar.
Cuatro kilómetros es la distancia que separan las angostas callejuelas del centro urbano de las extensas playas del litoral. Torrox ha logrado convertirse en un nuevo paraíso del turismo internacional sin perder ni un ápice su enorme patrimonio histórico, sin renegar de su riqueza artística y cultural, conservando intactos todos sus atractivos de pueblo rural.

Como casi todos los municipios de este extremo del Mediterráneo, Torrox está marcado por la indeleble huella de su pasado musulmán. No obstante, los más significativos hallazgos proceden del Imperio Romano. En la conocida Punta de Torrox, a los pies del espigado faro, se encuentra el yacimiento de Clavicum. Descubierto en 1905 por el entonces farero, estas ruinas desvelan lo que otrora fue un conjunto de viviendas, una necrópolis y unas termas.
Resguardado por la agreste sierra de Tejeda, Torrox conforma un edén climatológico sin parangón en el sur de Europa. Gracias a ello, la franja litoral de este término ha sufrido en los últimos años una impresionante transformación en todos los ámbitos: social, económico y, por supuesto, arquitectónico. El Morche, Ferrara, La Carraca, El Peñoncillo, Mazagarrobo, Calaceite o Vílchez son playas de arenas morenas, casi virginales. Lugares, todos ellos, impregnados de un hondo sabor a pesca.

Más arriba, Torrox pueblo vive inmerso en su apacible tipismo. Su resplandeciente blancura, sólo alterada por los verdes, rojos o amarillos que brotan de las múltiples macetas que adornan balcones, ventanas y patios; y sus estrechas y empinadas calles, que crean agradables sombras, trazan una población de indescifrables encantos.
A ello hay que añadir un excepocional marco natural dominado por valles, sierras y ríos, por abancalados cultivos y florecientes huertas. Y no sólo eso. Los dones de una irresistible cocina autóctona, la amabilidad de unas gentes entrañables, la seducción de unas fiestas y unas tradiciones ancestrales o la simple fascinación por una forma de vida alejada de los estruendos de la modernidad, son suficientes reclamos como para que el visitante se deje cautivar desde el primer momento.
Torrox forma parte de los últimos paraísos perdidos. Este pueblo de la Axarquía desprende una luminosidad propia; una luz que emana milagrosa como un torrente, que se deposita serenamente entre la cal de las casas y la sal de las olas.

 

Mijas
Mijas se ha merecido el seudónimo de Mirador de la Costa del Sol por sus interminables vistas sobre la costa. este pueblo blanco es también uno de los municipios turísticos con más proyección de andalucía.

Desde los árabes jardines de La Muralla (restos de la antigua alcazaba) levantada por Abdalaziz en el siglo VIII y reforzada luego por Abderraman III, observaremos la luminosidad que destilanlos azules del Mediterráneo bajo el sol. A pocos pasos se alza una de las pocas plazas de toros de forma irregular en España (construida en 1900) y en sus cercanías la iglesia de la Inmaculada Concepción, edificada sobre los restos de la antigua mezquita árabe. Abajo se encuentra la Plaza de la Constitución, cuyo centro lo compone una bella fuente tallada de los bloques de mármol que un día se desprendieron de la sierra durante las inundaciones de 1884.

En la explanada llamada El Compás, rendida ante la ermita de la Virgen de la Peña, Patrona de Mijas, también dominaremos nítidamente las plazas costeras de Fuengirola y Benalmádena. La citada ermita es un santuario excavado en la roca por los frailes mercedarios en 1520, después de la conquista de los Reyes Católicos.
El entramado de las calles de Mijas despiertan en el visitante un arrope especial. Es el verdadero monumento. Sus calles y casas de El Barrio, sacadas de estampas andaluzas, susurran amabilidad mientras la artesanía alfarera, tejedora y orfebre, ofrece sus productos a la vista. Esta imagen puede ser disfrutada sobre los lomos del ya mítico Burro Taxi que hace un completo recorrido por los más destacados y típicos recovecos del pueblo.

Este servil amigo podría llevarnos hasta la ermita del Calvario situada en la corona de Mijas, o podemos optar por subir a pie por el Camino del Calvario. Esta posibilidad sigue el vía crucis que los lugareños celebran en Semana Santa y que atraviesa el núcleo urbano. La capilla se hace sitio entre los exuberantes pinos donde los monjes carmelitas tenían su lugar de retiro en otra época. El blanco nuclear de su fachada, rompe el cómodo color del verde que ofrece la floresta circundante, destacando de manera ofensiva. Sin duda, el paraje, y el pueblo en general, ha sido bien elegido por las civilizaciones que han habitado esta ‘mancha blanca”, donde la tranquilidad reina y aisla del mundanal ruido. Por eso, numerosos extranjeros y personajes de la cultura han desplazado su residencia y modo de vida a este reposado lugar como monjes de la vida moderna.

El remoto enclave militar de Mijas era la retaguardia y granero de la cercana Fuengirola. Para avistar a los enemigos, piratas y contrabandistas en los 14 Km. de playas mijeñas, se alzaron cuatro torres almenaras: Calaburras (1515); Torre Vieja y Torre Nueva en La Cala (s. XIX) y la Torre de Calahonda (s. XVI). Pero es el faro de la punta de Calaburras el que ha perdurado en el tiempo como testigo. Desde 1862 guiaba a los marineros con su aceite de oliva, en 1925 con petróleo y a partir de 1945, el faro salva de los escollos a las embarcaciones nocturnas que se atreven a navegar en horas intempestivas.
La extensión geográfica de este pueblo destelleante de luz, se traduce también en extensión de oferta turística. Mijas recoge vistas, folklore, leyendas, historia, playas, parque acuático y, por supuesto, golf.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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