El refinado Edén, vestíbulo tropical de Málaga, brota insurgente y gozoso como un estallido de vida. Una jungla burguesa que fue decorada con la distinción que proporciona la lujuria forestal de la cálida Tierra.
Durante muchos años, Jerez de la Frontera se ha autoproclamado cuna del caballo español. Tal fue el éxito del markerting impuesto por esta ciudad andaluza, que ya se daba por hecho que el caballo cartujano era el germen del pura raza español.