| Acabamos de estrenar la primavera y eso se nota de forma notable en la Costa del Sol. La Semana Santa, además de evocar en nuestras ciudades ese dulce perfume a incienso al caer el astro rey, aquí se percibe como pórtico del verano y por eso abrimos las puertas de nuestras playas. Un litoral que se ha preparado a conciencia para recibir a nuestros incondicionales viajeros, ávidos de mantener los primeros diálogos con el sol y de disfrutar apaciblemente de una merecida tregua del trabajo con el Mediterráneo de fondo.
Son tantas las posibilidades que ofrece la Costa del Sol en estas fechas, que hasta para los que quieran seguir tratando temas laborales tenemos las mejores opciones. Para eso, en este número publicamos un amplio reportaje sobre el desarrollo que ha vivido la capital en oferta de congresos, convenciones y reuniones, gracias en buena parte al vanguardista Palacio de Ferias y Congresos de Málaga. En suma, organizar en Málaga un evento puede reportar innumerables beneficios, pero sobre todo se garantiza el éxito rotundo, puesto que en la ciudad confluyen aspectos tan sugerentes que hacen inolvidable a Málaga, tales como la gastronomía, un trato único y alegre de sus gentes, la playa, su patrimonio monumental y sus museos, con la pinacoteca dedicada a Picasso como estandarte.
Evidentemente, no es necesario asistir a una convención para visitar Málaga, pero sí es una cita obligada en la estación de las flores darse un paseo por el Parque de la Paloma de Benalmádena. En este número le hacemos esta sugerencia, pero existen multitud de rincones en la costa y el interior de toda la provincia, como Ronda, Antequera y pueblos de la Axarquía, que les mostrarán una Costa del Sol diferente, única, sorprendente... Sólo hay que andarla.
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