La realidad actual del mundo turístico nos muestra un escenario cambiante y dinámico, siendo esto una circunstancia que se ha venido poniendo de relieve a lo largo de estos últimos años, donde los nuevos hábitos y acciones que se están produciendo obligan a dar pasos firmes para hacer frente a la fuerte competencia.
Ese marcado dinamismo en el que se encuentra envuelto el mercado turístico a
todos los niveles ha venido acompañado de nuevas tendencias que conforman el marco de referencia de la realidad turística tanto internacional, nacional como local.
La existencia de las nuevas compañías aéreas de bajo coste en el mercado turístico ha supuesto transformaciones y consecuencias que están marcando el desarrollo del sector.
Las exigencias de un nuevo viajero que demanda servicios avanzados que respondan a nuevas expectativas y valores, donde la calidad, la responsabilidad social y la protección del medio ambiente influyen cada vez más a la hora de decidir donde pasar las próximas vacaciones.
Asimismo, las preferencias apuntan hacia un creciente turismo independiente, un turista que va por libre y que se organiza sus viajes en casa, delante del ordenador, con unas vacaciones hechas a medida. La forma de comprar está cambiando alentada por las nuevas tecnologías, donde Internet se está constituyendo como el punto de compra de un turista emergente que disfruta haciéndolo a través de toda la diversa oferta que encuentra en la red.
Por otra parte, las nuevas estructuras sociales nos presenta nuevos tipos de familia, en el sentido de que los paquetes concebidos para una familia tipo de dos adultos y dos hijos encuentran cada vez más la necesidad de adaptarse a los actuales modelos que presenta la sociedad moderna y de las nuevas exigencias que están surgiendo como consecuencia también del fraccionamiento de las salidas de las vacaciones.
Indicar también que aunque todavía prevalecen las motivaciones clásicas de turismo tradicional de sol y playa, y en menor medida los circuitos, la montaña y las ciudades, ya se está empezando a observar unas nuevas motivaciones turísticas, que aunque aún están en grupos minoritarios comienza a tener un cierto auge.
El desarrollo de mercados emergentes, que ofrecen precios con los que no se puede competir salvo con una mejora en la calidad, se ha convertido en otro gran reto para el turismo.
De otro lado, se pueden encontrar una gran cantidad de turistas que llegan de vacaciones sin haber contratado previamente un paquete turístico, lo que significa que existe un sector de la demanda que improvisa “in situ”.
Todo este panorama cambiante y globalizado obliga a crear estrategias que consigan mantener la competitividad, ya que ésta es la capacidad de un destino de competir con éxito con sus principales rivales del mundo, generar riqueza superior a la media y mantener esa situación a lo largo del tiempo.
Las pequeñas, medianas y grandes empresas deben asumir que de una manera individualista no es posible caminar, no sólo hacia un crecimiento empresarial que haga posible mantener una posición de liderazgo, sino tampoco hacia un crecimiento que permita ser competitivos y seguir en el mercado.
En ese contexto las cooperaciones empresariales en el sector turístico, como forma de concentración de empresas en la que se busca el logro de unos objetivos y fines comunes a través de una serie de acuerdos entre empresas turísticas, se convierten en una decisión estratégica para poder alcanzar el éxito en un entorno global.
Entre las motivaciones principales que empujan a la cooperación empresarial, podemos señalar: La posibilidad de diversificar y compartir riesgos; el aprovechamiento de las asimetrías entre las empresas y en consecuencia el aprovechamiento de la complementariedad evitándose duplicidad de esfuerzos que permitirían una reducción de costes; la explotación de economías de escala y por tanto obtención de mayor poder en el mercado; el acceso a conocimientos y habilidades de los nuevos socios de la cooperación; y la internacionalización de la empresa.
La cooperación empresarial puede aplicarse en la empresa turística como fórmula de crecimiento empresarial por esa flexibilidad, adaptación y rapidez de respuesta que posee, ventajas que la actividad turística necesita hoy en día ante el nuevo marco que se está conformando por los numerosos cambios que están aconteciendo.
Además cada una de las empresas partícipes de la cooperación mantendría su independencia jurídica y su autonomía de gestión, logrando por una parte ser una participación voluntaria y por otra obtener beneficios individuales mediante una acción conjunta.
En definitiva, indicar que el dinamismo y las tendencias que van surgiendo irán marcando las distintas formas de acuerdos que pueden tomar las pequeñas y medianas empresas para competir en el entorno actual, presentándose las colaboraciones como una alternativa para crear sinergias y mejorar la competitividad del tejido empresarial turístico y facilitar su adaptación a las nuevas tendencias y condiciones del entorno.
* Ana I. Gaspar es Doctora en Administración y Dirección de Empresas y profesora de Organización de Empresas de la Universidad de Málaga.