Manilva sitúa sus dominios en el extremo suroccidental de la provincia de Málaga y se extiende desde su río homónimo hasta la frontera con la provincia de Cádiz. Es un territorio de suaves lomas conectadas por pequeños arroyos que desembocan fluidamente en el mar. Entre ellos destacan los de Peñuela, Estanquillo, Indiano, Alcorrín y Martagina. Sobre uno de estos montículos, denominado Los Mártires, se asienta Manilva. Allí, frente al mar, a poco más de 2 kilómetros, se encuentra el segundo núcleo del municipio: San Luis de Sabinillas.
Los fértiles campos de Manilva están cubiertos de viñas, si bien también es frecuente ver cultivos de cereales, hortalizas y frutales. Pero es la uva, sin lugar a dudas, el símbolo dulce y definitorio de esta zona y de parte de su vasta comarca. Su vino es todo un lujo para el paladar y su fama se agranda año tras año, cosecha tras cosecha. Mil hectáreas de plantaciones de una inusual riqueza. La variedad que de ella se extrae es la moscatel.
“Una moza, una guitarra / y un chato de moscatel / hicieron en media hora / un andaluz de un inglés”. Así describió Díaz de Escobar los efectos de este buen caldo. Es, como se suele decir por estos lares, un ‘pura sangre’, azucarado sin llegar a ser empalagoso, con unos tonos cambiantes según pasan los años, del amarillo oro al ámbar oscuro. Para algunos, es el rey de los postres. Para muchos, moscatel y mosto serán siempre sinónimo de Manilva.
Breve historia
El pasado de Manilva está unido al de Casares, del cual se independizó a finales del siglo XVIII. Pese a su relativa corta historia como municipio, existen claros indicios (más que suficientes) para establecer sus propios hitos históricos, entre los que cabe destacar la época romana. Asimismo, en el yacimiento del Cerro del Castillo, entre los breves arroyos de Alcorrín y Martagina, se han hallado valiosos restos que pudieron pertenecer a un asentamiento de la Edad de Bronce. Sin embargo, son los vestigios del Imperio Romano los que han llegado a nuestros días con mayor nitidez, como demuestra la villa romana descubierta en la barriada de Sabinillas, los restos de un posible torreón en el Cerro del Hacho y las cerámicas de muros hallados en Haza del Casareño.
También se han encontrado restos de interés pertenecientes a la Edad Media en los yacimientos del Cerrillo de la Sepultura, la Alcaría, el Cerro del Tesoro o Terán, entre otros. De hecho, tanto la torre almenada de Punta Chullera como la de la Duquesa pueden pertenecer al siglo XV.
Pero fue a finales del siglo XVI, por deseo de los Duques de Arcos, señores del condado de Casares, cuando se decidió levantar el pueblo actual a fin de facilitar la repoblación de la zona. Luego, en 1796 es cuando se produce la definitiva segregación respecto de Casares.
Visita de interés
El mayor interés monumental se concentra en el Castillo de Sabinillas, construido en tiempos de Carlos III para la defensa de la costa de las constantes incursiones piratas. El escritor Vicente Espinel, en su obra 'El Pícaro Guzmán de Alfarache', cuenta como los berberiscos desembarcaban en estas playas para robar y saquear y describe cómo los habitantes del lugar los emborrachaban y los tiraban al mar, tras haber recuperado el botín.
También es digna de visitar la iglesia de Santa Ana, que comenzó a edificarse en 1776. Sin olvidar el magnífico puerto deportivo de La Duquesa, uno de los mejores de la provincia y, a su lado, las virginales playas de Sabinillas: serenas, coquetas y pobladas de gruesos cantos rodados.
Información de Interés |
COMO LLEGAR... Por la N-340, bordeando la costa o a través de la Autopista del Sol, se llega a Sabinillas. Poco antes, una carretera comarcal bien señalizada ascidende hasta el pueblo.
QUÉ COMER ... Los restaurantes locales ofrecen suculentas formas de preparar el pescado. Otro plato tradicional es la sopa de tomate. y, por supuesto, la uva moscatel y el mosto de la tierra.
FIESTAS... La vendimia (primer fin semana de septiembre), San Luis (15 de agosto), Santa Ana (26 de julio), Virgen del carmen (16 de julio).
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